
¡Ay, el Madrid! Cuando todos creían que el partido de Copa de Rey que enfrentaría al conjunto de Zidane contra el Alcoyano, un equipo de Segunda B –categoría a la que ha ascendido esta misma temporada—no sería más que un mero trámite después de su decepcionante participación en la Supercopa de España, un partido con el que regresar a la senda del triunfo y reivindicarse, el técnico y sus pupilos se empeñaron de nuevo en dar todas las razones del mundo a quienes les tienen en el punto de mira para volver a abalanzarse sobre ellos como tigres hambrientos a los que las excusas ya no parecen saciar (o convencer), y que exigen por enésima vez un golpe en la mesa por parte de Florentino y demás directivos con el que enderezar una situación que por mucho que se haga, no tiene vistas de mejorar si se mantiene al galo como capitán del barco merengue.
Mucho se le puede reprochar al Real Madrid que ayer se dignó a pisar el césped del estadio de Alcoy, compuesto mayormente por jugadores que no han gozado de oportunidades a lo largo de este curso y que a las primeras de cambio ven como las restantes se esfuman en un abrir y cerrar de ojos. Esos Militão, Vinicius JR, Odriozola, Mariano, Marcelo, etc…, miembros de la supuesta unidad B de la que tanto se habla, que puede llegar a generar ocasiones de gol pero no finiquitar las necesarias, (ya) no están a la altura de lo que se merece un equipo como al que defienden, por mucho que se intente decir lo contrario, razón por la cual Zizou tuvo que poner a más de medio equipo titular para jugar una prórroga desquiciante que hizo de epílogo de una muerte anunciada. Pero que todo ello no empañe el gran trabajo del equipo local cuasi homónimo el cual supo plantarle cara a todo un gigante al que acabaron por dejar malherido con ese gol de Solbes que empataba el encuentro en el ’81, y al que Juanan se encargó de mancillar su orgullo en el ‘115, después de haberse quedado con diez tras la expulsión de Ramón López por doble amarilla. Un hito a la altura del Alcorconazo de hace ya doce años.
Habiendo pasado buena parte de esta temporada en la cuerda floja por culpa de unos resultados pobres y que a poco estuvieron de costar una plaza en los octavos de la Champions League, el Real Madrid parece estar afianzado en una dinámica negativa que en ocasiones dan la sensación de dejar atrás pero que con partidos como el de ayer, confirman con redundancia que algo va mal en el seno del equipo y no se sabe cómo solucionarlo. ¿A quién toca echarle la culpa de esto? Por algo similar está pasando el otro grande de La Liga, el Barcelona, aunque en su caso no solo por lo que sucede en el terreno de juego sino también por temas extradeportivos como el relacionado al finiquito de Quique Setién o la posible marcha de Leo Messi. Aun así, la cuestión sigue siendo la misma, ¿a quienes podemos achacarles estos tiempos tan oscuros por los que ambos equipos están pasando?, ¿a los entrenadores, a la plantilla, a la dirección deportiva? Habrá que esperar a ver si alguna ficha se mueve o si en cambio, la famosa flor hace de las suyas.

