
Pedri, el canario que está despuntando como pocos en el seno del primer equipo del F.C. Barcelona y, que por increíble que parezca, se ha convertido en el mejor aliado de Messi en el terreno de juego de la noche a la mañana al igual que ya hiciera Ansu Fati cuyos goles se esperan como agua de mayo. Poco más hay que decir de una de las revelaciones del campeonato doméstico que no se haya dicho ya. Aunque al principio no contara con las oportunidades que ahora ha demostrado que merecía, Pedri se ha confirmado como uno de los mejores fichajes del pasado verano del conjunto blaugrana con actuaciones que rozan la perfección, poniendo el broche a este sentimiento que comparten todos los hinchas culés con un gol de cabeza y asistencia de tacón (precisamente a Messi), en el partido que esta semana les enfrentó al Athletic de Bilbao.
Es sorprendente como en estos últimos meses son los jóvenes diamantes en bruto los que más están destacando en un equipo que pareciera estaba abocado al fracaso pero que sigue demostrando como sus brotes verdes podrían valerle más que partidos bonitos de vez en cuando. Sí, hablamos de títulos, trofeos cuya consecución parecen estar soportando sobre sus hombros jugadores como Pedri, Ansu Fati (a principios de temporada y cuando regrese), Frenkie de Jong (a pesar de su ya avalada calidad) o Dembélé, al que, si tiene suerte, las lesiones darán una tregua necesaria para que su fichaje hace cuatro años por el Barça deje de ser fuente de risas.

Mientras algunos todavía se preguntan por qué se dejó escapar a Suárez gratis y Rakitic por un mísero millón de euros a rivales directos como lo son el Atlético de Madrid o Sevilla respectivamente, muchos otros ya están empezando a pasar página, convencidos de que el futuro del club de su vida está en buenas manos ahora que Bartomeu y su comitiva ya son parte del pasado, y contando en sus filas con el talento de unos críos que saben lo que se debe hacer para jugar bien al fútbol, disfrutar y pasarlo bien, como seguramente hará el canario que dio origen a este pequeño artículo cada vez que Messi extiende sus brazos para abrazarle después de haber sido el asistente del mejor jugador del mundo en un gol que puede valer una victoria como en La Catedral (sin ese pase a Messi, Muniain hubiera dinamitado una gran actuación coral en el 90’), o quien sabe, un título dentro del algunos meses.
Solo el tiempo les dará o no la razón a quienes ya ven en el joven jugador el futuro del centro del campo del F.C. Barcelona.

