La serie de Obi Wan Kenobi ha llegado al ecuador de su trama permitiéndonos ser testigos del que presuponemos al 99 por ciento de seguridad que ha sido el primero de los dos cara a cara que enfrentara al antaño maestro Jedi con su pupilo caído en desgracia, Anakin Skywalker, ahora convertido en Darth Vader después de los hechos ocurridos al final de La Venganza de los Sith (2005). Aunque a muchos espectadores les ha pillado por sorpresa este enfrentamiento tan tempranero —recordemos que la serie constará de seis episodios—, debemos decir que es totalmente lógico que ambos personajes se tuvieran que ver las caras antes de un posible duelo final que esté a la altura del contexto en el que ambos se encuentran dentro del panorama galáctico.
Por un lado, Kenobi ha pasado una década en barbecho preocupándose por el bienestar de Luke Skywalker, el retoño del Lord Sith de cuya existencia no está al tanto, y por mantenerse fuera del radar del Imperio ocultando su naturaleza como usuario de la Fuerza, mientras que el segundo ha utilizado esa misma franja de tiempo para ejercer como heraldo de la brutalidad y el terror que inspira la expansión imperial por la galaxia, doblegando a planetas enteros en nombre de su causa y dando caza a cada Jedi superviviente de la Orden 66, para lo cual cuenta con un séquito personal denominado Los Inquisidores.
De uno a otro no hay comparación en cuanto a preparación física y táctica. Vader ha perfeccionado su estilo de combate para adaptarse a sus condiciones corporales —todas sus extremidades son prótesis robóticas y precisa de su traje para poder mantenerse con vida en el campo de batalla—, lo que le ha llevado a dar más prioridad a la fuerza bruta de cada estocada que a la versatilidad de una coreografía rápida y precisa como sí ocurría en el pasado, para así finiquitar el trabajo más rápido. Por contra, a Obi Wan lo vemos aterrado incluso al simplemente sostener su espada láser, encendiéndola cuando ya no hay más remedio que enfrentarse a su némesis.
Este enfrentamiento nos ha permitido degustar la primera interacción entre los dos en la friolera de diez años dentro del universo Star Wars —diecisiete para nosotros, los fans—, y teniendo en cuenta los datos que hemos expuesto, era sencillo prever que su antiguo aprendiz, con unas cuantas arremetidas que cabrían en los dedos de las manos, sería capaz de postrar a sus pies a Kenobi con una facilidad arrolladora. El duelo culminó en una pequeña muestra de lo que Vader le tiene preparado en caso de que le atrape, un símil de por lo que él mismo pasó cuando sucumbió en Mustafar, abrasado por las llamas y sin opción alguna de escapar a ese fatídico destino.

Posiblemente el punto más polémico de esta pelea sea el momento en el que después de barrer literalmente el fuego con el uso de la Fuerza, el Sith manda a uno de sus soldados a recoger el cuerpo de nuestro héroe, a lo que la nueva aliada de Obi Wan, Tala, contesta provocando una explosión que prende de nuevo el mineral con el que Vader torturaba al Jedi, haciendo que las mismas llamas de antes vuelvan a entrar en escena. Muchos critican la pasividad de Vader ante tal situación puesto que o bien podría haber hecho lo mismo que hacía unos segundos, o atravesar las llamas como así se lo permite su armadura o bien destruir al droide que recoge a Obi Wan haciendo un gesto con su mano . En cambio, decide observar cómo lo rescatan, para después darse la vuelta y marcharse.
Hay un par de posibles repuestas para lo visto en el episodio. La primera es que después de una década preparándose para librar esa última batalla contra su ex maestro, Darth Vader se sintió disgustado con la falta de práctica y soltura con el sable de luz de Obi Wan, por lo tanto, y sabiendo que el imperio ya ha sido capaz de dar con él y seguramente lo volverán a lograr, decide darle una oportunidad para huir y prepararse, ahora sabiendo a qué se enfrenta. ¿Es plausible, verdad? Y además, esto añade profundidad al psique del Lord oscuro, que antes de dar con Kenobi, no dudó en matar a unos cuentos civiles con el único fin de que el primero diera la cara, por lo tanto, después de jugar un rato con Obi Wan, quiere más.
La segunda explicación es que al ver que ha sido ayudado, Vader decida dejarle escapar para así encontrarlo de nuevo, y a la vez, al grupo de rebeldes que como Tala, posiblemente le van a ayudar en los capítulos venideros. Así mataría a dos pájaros de un tiro, y más sabiendo —al menos los espectadores—, que Obi Wan no es el único Jedi famoso de la época de la República que sigue con vida.
En fin, no vamos a negar que soltamos una lagrimilla viendo este tercer capítulo puesto que saber que nuestros personajes favoritos han regresado después de tanto tiempo esperando, y siendo interpretados por los actores que les dieron vida en su momento —en especial Hayden Christensen en el rol de Vader, y al que aún queda por verle en los posibles flashbacks que acompañaran a esa alucinación que retiene a Obi Wan en mitad del desierto unos segundos mientras camina con Leia—. Es un momento genial para ser fan de la trilogía de precuelas de Star Wars, o del show animado Clone Wars.
¡A ver con qué nos sorprenden en los tres episodios restantes!
¿Qué os pareció la batalla entre Obi Wan y Darth Vader?, ¿qué esperáis en un futuro segundo enfrentamiento? Hacédnoslo saber en los comentarios ;)

