
Lleva pegando fuerte desde que Valverde le diera entrada en el minuto 77 del partido que enfrentó al Barcelona y al Betis en la liga Santander de la temporada pasada. La joven promesa de la Masía trotaba por primera vez sobre el césped del Camp Nou ante una afición entregada por ver cómo el segundo jugador más joven en debutar con el primer equipo (solo por detrás de Bojan Krkic) se desenvolvía en el terreno de juego teniendo al lado estrellas como Messi o Luis Suárez. El chaval no lo hizo nada mal, asociándose con sus compañeros y desequilibrando por la banda izquierda hasta el punto de casi marcar su primer tanto nada más presentarse al mundo. Las buenas sensaciones que dejó ese día se plasmaron en forma de gol a la semana siguiente contra el Osasuna con un cabezazo que sirvió para que el equipo blaugrana empatara el partido. El resto es historia.
Ansu Fati se ha eregido como uno de los pilares del futuro del FC Barcelona a base de goles y una determinación poco común para su edad (17 años). Valverde lo dijo, Setién lo reiteró y Koeman confirmó cómo el chico está llamado a lograr grandes cosas vistiendo los colores del conjunto por el que fichó con apenas 10 años procediente de la cantera del Sevilla. Una explosión de talento que pocas veces se ve, y menos aún cuando hablamos de un jugador que saltó directamente de los estamentos juveniles al primer equipo de la noche a la mañana, habiéndose ganado el derecho a formar parte de éste último en menos de un año.
Si buscamos otros ejemplos en la competición doméstica que se acerquen a lo que ha conseguido el ya internacional por España, solo hay tres casos similares: João Felix (Atlético de Madrid), Vinicius Jr y Rodrygo (Real Madrid). La única pega de estos casos es que no han marcado las diferencias como se esperaba una vez ficharon por sus respectivos equipos. En cuestión de goles, Rodrygo es el único que ha probado tener un olfato goleador similar, mientras que refiriéndonos a desborde o desequilibrio, João y Vinicius son quienes más se acercan a la calidad demostrada por Ansu, a pesar de que sea el ahora número 22 azulgrana el que aúna en sus pies ambas capacidades y las refleje con una mayor regularidad.
Aunque aún es pronto para aventurarse a decirlo, sobre el joven ya han recaído parte de las esperanzas de la afición culé porque un día tome el relevo de Leo Messi como referencia goleadora cuando el astro argentino decida marcharse o colgar las botas, portar el brazalete de capitán en unos años liderando a un equipo que esta temporada ha lograda rebajar la edad media de su plantilla hasta los 25 años, contando ya con la llegada de Sergiño Dest (19 años), un grupo con el que mirar al futuro y pensar en éxitos a largo plazo.
Tocará esperar.

