
Tras una primera parte para el olvido, concediendo tres goles al Shaktar Donetsk, el equipo a priori más asequible del grupo Champions al que se le había designado, uno no puede no preguntarse, ¿qué está pasando aquí? Y no hace falta ser un aficionado del conjunto blanco, para nada, esto es algo que cualquier amante del fútbol se estaría cuestionando, unos con más risas que otros, ayer cuando todavía no había ni llegado el descanso al estadio Di Stéfano. No es algo que no haya ocurrido con antelación, pero la derrota de ayer sumada a la que sufrieron también en casa frente al Cádiz, en la que fuera su primera victoria (e histórica) en el campo del Real Madrid, ha generado tal nivel de dudas alrededor de Zidane y sus jugadores, que la desconfianza está a la orden del día no solo fuera del vestuario, entre nosotros los espectadores, sino también dentro, y esto a dos días de jugarse todo un Clásico. ¿Podría explicar esto el comportamiento anémico del que hacen gala de cuando en cuando, como si no fuera con ellos la cosa, como si los éxitos del pasado avalaran el no disputar un balón o la falta de intensidad, como ya ocurriera en la Champions pasada cuando el Manchester City eliminó al Real Madrid de la competición? No lo sabemos, pero sí es preocupante ser testigos de cómo un equipo acostumbrado a darlo todo hasta el final no logra ni empatar frente al conjunto dirigido por Luís Castro, y eso que estuvieron a punto, pero es que no basta. Aquí ya no hay Cristiano Ronaldo que se encargue de marcar todos los balones que lluevan al área, y Jović ya ha demostrado no estar a la altura de lo que es el Real Madrid. Benzema está llamado a cargar con el equipo a la espalda, pero es que él no es suficiente. ¿Qué está pasando? El día en el que hallemos la respuesta, seguramente el Madrid volverá a conquistar Europa.
Pero no centremos toda la atención en los merengues, porque ayer también se disputó el Bayern de Múnich - Atlético de Madrid y no es que estos últimos hayan salido mejor parados. Aunque es cierto que les tocó el coco del torneo, no hay excusa para dejarse marcar cuatro tantos y no ser capaces siquiera de devolvérsela al menos una vez en noventa minutos. Que sí, que Neuer puede ser el mejor portero del mundo en estos momentos, pero Joao Felix no ha costado 120 millones por nada, ni Luis Suárez ha llegado envuelto en papel de caramelo para ver balones pasar a escasos centímetros de los tacos de sus zapatillas. Con Diego Costa no se puede ni contar. A pesar de que la actitud sigue siendo la misma y de que Simeone no se viene abajo nunca, un dos veces sub-campeón no puede amilanarse y dejarse usar por otro equipo con el que, en teoría, se le puede equiparar. No voy ponerle pegas al trabajo de los jugadores porque todos, se veía, le ponían ganas, todo lo contrario del Real Madrid antes de la entrada de Vinícius JR., pero no se puede tolerar que con la calidad que hay, no se pueda hacer frente al conjunto bávaro y más sabiendo de antemano cómo se las han gastado frente al Barcelona (por poner el ejemplo más cercano en cuanto a territorio).
En fin, no han sido más que sus dos primeros partidos de la competición continental y aún queda mucho margen de mejora. Veremos cómo evolucionan las cosas estas próximas semanas y meses.

