
Visto lo visto, el Barcelona ha conseguido hoy ante el Bayern de Munich algo inédito en su historia dentro de la competición continental, además de también subirse al podium de los mediocres del fútbol europeo tras su derrota por 2-8.
Tal y como suena, un 2-8 ante un rival físicamente superior y técnicamente impecable. Nada más ver el final del primer tiempo y todos ya sabíamos que no habría ningún representante español en la final del 23 de Agosto en Lisboa.
El equipo blaugrana ha conseguido tirar a la basura toda su estrategia reciente como club de fútbol.
Desde la presidencia hasta los mismos jugadores sin olvidar el cuerpo técnico han demostrado una total incompetencia y falta de ganas que se ha podido notar desde la capital catalana a pesar de los más de 1000 kilómetros que separan a ambas ciudades.
Si esa era la idea, la de ofender a cada culé con un espectáculo repleto de malos chistes en un partido crucial para con sus intereses, pues más que nunca lo han conseguido y con creces. Incluso los grandes del equipo se han mostrado minúsculos, ausentes y muy poco útiles para lo que se esperaba de cada uno de ellos.
Mañana el técnico estará fuera y los jugadores seguramente descansando en sus yates o en algún vuelo privado a un destino paradisiaco, o hasta comprándose un nuevo coche de cientos de miles de euros, etc..., cualquier cosa salvo reflexionar sobre lo que han hecho, y las consecuencias - y presuntas explicaciones - que seguramente ello conllevará.
Todo un gran fiasco para el club, muy lejos de lo que se espera de un cinco veces campeón de Europa.

