
Aunque hace un año predicábamos que lo mejor que le podía pasar al conjunto azulgrana era que la figura de Leo Messi se hiciera a un lado para que nuevos jugadores tomaran ese rol de líder del equipo tal y como ha ocurrido de manera fugaz con Pedri o hasta Piqué, lo que unos cuantos de nosotros no fuimos capaces de presagiar era que dicha evolución en el seno de la plantilla resultaría en una tan decepcionante temporada en la que no solo no se han logrado títulos, sino una en la que en ningún momento de la temporada, ya fuera con Koeman o con Xavi, se ha demostrado la ambición necesaria para luchar por lo mínimo exigido como lo es la primera plaza de LaLiga, y todo ello aderezado por un estilo de juego previsible, monótono y triste.
Aunque se le haya echado la culpa de todo a Koeman incluso desde antes del presente curso, lo cierto es que la llegada de Xavi no ha cambiado gran cosa. Uno de los objetivos principales, conseguir superar la fase de grupos en la Champions después de unos resultados desastrosos frente al Bayern de Múnich y Benfica, no pudo lograrse —se entiende comparando el decepcionante número de goles a favor (2) con los tantos en contra (9)—, e inevitablemente el equipo cayó con todo a la división de plata europea, la UEFA Europa League, y aunque desde la directiva y en palabras del propio Xavi ello no fuera un fracaso para la institución, lo cierto es que un club con cinco Champions a sus espaldas, con tres de ellas ganadas no hace tanto, resulta un tanto “extraño” que competir un título así…, se celebre con tanta euforia como cuando se ganó por la mínima al Galatasaray en el partido de vuelta en Turquía después de un mísero empate a cero en el Camp Nos, y todo para en la ronda siguiente caer frente al Eintracht de Frankfurt 2 - 3 en el propio estadio blaugrana, que, para más inri, fue invadido por una ola de 30.000 aficionados alemanes cuando oficialmente solo podían entrar 5.000.

Este bochorno a nivel europeo, que sigue doliendo más el pensar en que se quería vender como una renovación del Barça antes que como el gran chasco que ha resultado ser, es equiparable a la triste progresión que el equipo ha tenido en La Liga Santander, en la que no se ha logrado siquiera ser el líder durante una semana, o incluso un día si me apuras, es que ni eso. Es verdad que durante unas semanas la afición azulgrana se ilusionó porque la plantilla parecía haber encontrado un estilo que valía ganar todos los partidos que se disputaban, culminando con la ya famosa victoria por 0 - 4 en el Clásico del Bernabéu con doblete de Aubameyang, uno de los mejores fichajes de invierno de siempre, todo hay que decirlo, pero poco duró esa fantasía cuando al regreso del patón de selecciones de turno, los fantasmas del pasado volvieron a azotar a unos jugadores cansados, que desde ese momento solo conseguían ganar con un gol de diferencia sus encuentros, para más adelante, reencontrarse con la derrota no solo contra el Eintracht en la Europa League, sino también al enfrentarse al Cádiz en el Camp Nou, la cual fulminó cualquier opción de arrebatarle el trono liguero al Real Madrid, que ha cumplido con creces en todos sus partidos.
Es cierto que en su momento Koeman no pudo disponer de todos los jugadores que había pedido a la directiva azulgrana y que a Xavi en invierno, a pesar de todas las limitaciones económicas que se están encontrando estos años en el F.C. Barcelona, se hizo todo lo posible para satisfacer sus exigencias con las llegadas de Ferran Torres, el mencionado Aubameyang (operación de 10) y Adama Traoré, además de un “renovado” Ousmane Dembélé que a tenido al suerte de no volver a lesionarse y servir a la causa con un buen puñado de asistencias; un cuarteto de delanteros que prometían goles y más goles con los que llegar lejos en todas las competiciones, pero que al final de la temporada, lo único que han sido capaces de hacer es ayudar a un club moribundo a no terminar peor todavía, porque incluso se ha llegado a temer por no conseguir entrar en la Champions de la temporada que viene, cosa que si hubiera tenido lugar… Mejor no pensar en ello.
A estas incorporaciones hay que sumar la aparición de jóvenes estrellas de la Masía que se han afianzado en el once titular como Gavi y Ronald Araújo, aprovechando sus oportunidades y conquistando a la afición con sus ganas y ansias de ayudar al club —aunque sus renovaciones estén siendo más complicadas de lo que se podía pensar—.

Mientras unos están ahora mismo preparándose para disputar la final de la Copa de Campeones de este próximo sábado, la plantilla azulgrana parece seguir llorando la falta de una figura que lidere al equipo dentro del campo como sí lo hacía Leo Messi, quien también ha quedado demostrado que su sitio sigue estando en el FC Barcelona y no en un PSG donde no ha destacado este año. Y lo malo de esa dependencia es que más vale superarla lo antes posible para evitar que más temporadas similares a la recién terminada vuelvan a repetirse, porque el problema no es no ganar un trofeo, sino la manera de la que se pierde, la imagen que se da en el terreno de juego. No hay nada peor que jugadores cabizbajos, aceptando la cruda realidad en la que se han visto inmersos, de verdad, es que llegan incluso a dar ganas de apagar el televisor.
¿Creéis que el F.C. Barcelona mejorará lo necesario para la siguiente temporada?, ¿qué fichajes creéis que llegarán? Hacédnoslo saber en los comentarios ;)


Con este equipo difícilmente ganarán algo. Han perdido por completo las ganas y la vergüenza.