
Lo que parecía hace apenas unas horas nada más que una quimera a nivel informativo, ha acabado por convertirse en realidad, con todas los actores de esta función haciendo oficial el titular: Messi no seguirá vinculado al F.C. Barcelona. Así es, cuando todo parecía indicar que hoy mismo, 5 de agosto, el crack argentino había aterrizado en el aeropuerto de El Prat para acabar estampando su firma en el nuevo contrato que el club catalán le había preparado, el cual uniría a jugador y entidad por cinco años más, la situación ha acabado dando un giro radical que pone punto y final a una relación de más de dos décadas de duración.
Los motivos que se desprenden del comunicado oficial que el conjunto blaugrana ha hecho público hace unos minutos para entender este inaudito desenlace, aluden directamente a la difícil situación financiera en la que se halla metido el club, después de que la junta de Joan Laporta admitiera que a causa de los estragos llevados a cabo por Josep Maria Bartomeu y los suyos, los movimientos a nivel de fichajes requerirían de juegos malabares para llevarlos todos a buen puerto. Es por esta razón —y otras que ahora comentaremos—, que el nuevo presidente habría decidido no tentar más a la suerte y no seguir luchando por la renovación del ya ex capitán azulgrana.
Y el problema no solo reside en el aspecto puramente económico, ya que al parecer, el mismo Messi sentiría que la plantilla para esta nueva temporada que está a una semana de empezar, no es lo suficientemente competitiva como para poder ganar los títulos a los que se aspira. Ahí entraría también la no incorporación de Cristian Romero, defensa de la selección argentina con el que Messi acaba de ganar la Copa América, que ha sido petición expresa del de Rosario para apuntalar la defensa del equipo, pero que no se ha podido traer, nuevamente, por la mala situación financiera que atraviesa el club.

Estas dos razones, sumadas a las pretensiones económicas de Leo, que no pueden satisfacerse con total seguridad debido al fair play financiero de la Liga, aún rebajándose a la mitad su salario y optando por un pago en diferido que se llevaría a cabo a lo largo de esos cinco años que duraría el contrato que ya no se firmará, han llevado a que ambas partes de la operación hayan tomado la decisión de romper las negociaciones y dar así por finalizado un vínculo que, recordamos, ha durado más de veinte años.
Ahora la incógnita que falta por resolverse es dónde acabará jugando el crack argentino, puesto que en este último par de meses, el interés de los clubes que se habían interesado en su situación, se había enfriado por estar casi todos convencidos —incluidos los aficionados—, de que la conclusión a esta novela que escribió su primer capítulo 365 días atrás, resultaría en la renovación de Messi. Pero tal y como nos ha pillado a todos por sorpresa esta noticia, no nos sorprendería que el nuevo destino del 10 también lo haga. ¿París?, ¿Manchester?, ¿EEUU? Solo el tiempo —estos próximos días—, lo dirá.

