
Después de haberle sacado mucho partido a la todavía inusitada Playstation 5 durante más de medio año, y de haber disfrutado de todos los juegos exclusivos y multiplataforma —en especial Ghost of Tsushima Director’s Cut, CoD Black Ops, CoD: Warzone y Dead by Daylight—, con sus respectivas mejoras de nueva generación las cuales de verdad marcan la diferencia con respecto a sus versiones de PS4, a finales de agosto y no me pregunten el por qué exacto, sentí que el vacío previo a encontrarme con mi flamante consola volvía a acentuarse, convirtiéndose esa sensación en la certeza de que me sentía demasiado cómodo jugando con mi consola conectado a la TV. Puede parecer una tontería, pero el compartir un único televisor con el resto de la familia reduce la flexibilidad de poder disfrutar en cualquier instante, por pequeño que sea, de unos disparos o estocadas, según qué juego, que te lleven al siguiente punto de guardado automático, facilitando el superar un juego sin mucha demora.
Eso es lo que me faltaba, o al menos lo creía, y más en un mundo en el que los dispositivos móviles están al alza en cuanto a entretenimiento gamer, siendo el único punto negativo el no poder gozar todavía de los mismos títulos que en las consolas de sobremesa, salvo un caso en concreto, Nintendo Switch. Tras haber llegado a dicha conclusión, decidí que era un buen momento para hacerme con la máquina de la compañía nipona, y más teniendo en cuanto que el modelo Lite —que es el que no permite conectarse a la TV, cosa que en mi caso no es problema alguno—, se puede encontrar desde 200 hasta 220 Euros, o lo que es lo mismo, 100 u 80 Euros menos del precio al que se haya la edición clásica que incluye el Dock Station.
Tras decidirme por el último modelo lanzado de esta gama que es de color azul oscuro, me fui a mi tienda GAME de confianza y compré la pequeña consola de 5,5 pulgadas de pantalla, además de una Micro SD de 128 GBs (de base incluye 32 GBs), y algunas tarjetas de prepago para hacerme con ciertos juegos que ya poseo en PS5, pero a los que tenía ganas de seguir jugando en modo portátil, al igual que novedades como por ejemplo Ultra Age o Diablo II: Resurrected. Pero lo importante de todo esto es que después de un mes habiéndola probado a fondo, puedo afirmar con rotundidad que ésta ha sido una de mejores compras en relación a la industria del videojuego, que he hecho. Y aquí van algunos puntos acerca del por qué de este mi entusiasmo:

1) Versatilidad.
La Nintendo Switch Lite, como ya he dicho hace unas líneas, tiene la particularidad de no permitirte conectarla a la televisión, puesto que la filosofía detrás de esta máquina en concreto es que juegues únicamente en lo que vendría a ser el modo portátil del modelo clásico. Esto a su vez, permite a esta revisión de la Switch, contar con una flexibilidad de uso mucho mayor que el de su hermana, puesto que te ahorra la duda de si jugar en la tv o no. Lo único que requiere es que la tomes en tus manos, la enciendas o desbloquees y te pongas a jugar donde quieras, incluso en la cocina mientras preparas la cena —de verdad, qué gustazo—.
2) Potencia.
Lo que más miedo me provocaba era la idea de que juegos como Doom: Eternal o Dead by Daylight, contaran con una optimización no muy agraciada y que las limitaciones del hardware me impidieran disfrutar de estos y otros juegos como es debido, y más después de haberlos jugados ya en un maquinón como lo es la PS5. Nada más lejos de la realidad. A pesar de que a nivel gráfico el bajón es notable, éste no es nada comparado a lo que yo tenía en mente. Sí, muchos juegos pueden verse borrosos si te fijas en los detalles de los escenarios y personajes, pero esta rebaja en la calidad de imagen no afecta en absoluto a la experiencia, y lo mejor de todo ello es que en los dos ejemplos que os he puesto, ello permite que el framerate no baje de los 30, lo que garantiza una sesión de juego muy agradable y nada frustrante, como es el caso de un título frenético como Ultra Age o uno lleno de efectos de pantalla como Mario Kart 8 Deluxe. Por desgracia, es una pena que esto sí ocurra con el modo calidad en PS5 de Sniper Ghost Warrior Contracts 2 (para que veáis que si el equipo desarrollador no se esfuerza, el resultado final puede salir mal hasta en la Next gen). Con la dedicación necesaria por parte de la desarrolladora, los juegos multiplataforma en Switch se pueden jugar perfectamente.
3) Online.
Otro detalle que tuve en cuenta a la hora de decidirme por la Nintendo Switch en general, era el relacionado al juego en línea, puesto que aunque juegue con mis amigos en PS5, quería una consola portátil que me permitiera seguir jugando con ellos a los juegos de siempre, y aquí también he acabado sorprendido. Uno puede pensar que jugar con ratón y teclado o mando puede resultar una ventaja en los modos online, pero en el caso de Switch y a nivel personal, ese no ha sido el caso. En Dead by Daylight, he jugado varias partidas con otros jugadores de distintas plataformas, y las veces que he muerto se ha debido o a mi ineptitud por estar probando un nuevo sistema de controles, o porque el equipo de supervivientes al completo estaba predestinada a morir desde el principio, pero al igual que me han colgado y servido en bandeja al Ente en decenas de ocasiones, sí puedo decir que ya he ganado (o sobrevivido) bastantes veces, siguiendo los mismos pasos que en PS5, sin que las limitaciones visuales —técnicas no hay ninguna, desde LAG al retardo de los botones, nada—, resultaran un problema.
4) Controles.
Es cierto que el tema del drift en los Joy Con —el problema que resulta en que uno de los joysticks se mueva solo—, ha estado en boca de todo el mundo durante ya bastante tiempo, y no voy a negar que antes de hacerme con una Switch busqué mucho en Internet al respecto, para saber si es un mal al que me deberá enfrentar sí o sí, o si por lo contrario, ya se está erradicando. Pues a pesar de que todavía hay personas que denuncian en las redes sufrir estos casos, puedo decir que mi experiencia con ls Switch Lite ha sido de lo más satisfactoria. Sí, se nota que los botones podrían ser de una mayor calidad puesto que causa un poco de miedo el escuchar como suenan si balanceas la consola, pero hay que tener en cuenta que esto no significa que puedan romperse con facilidad. Tratando a la consola con cuidado, estoy seguro que puede durar mucho timepo sin dar señales de desgaste, incluyendo los joysticks que en este caso, parecen ser lo suficientemente firmes como para no preocuparme por ellos.

En conclusión, la Nintendo Switch Lite es una opción económica y potente si te apetece jugar a muchos de los títulos multiplataforma que más lo petan en Internet —Doom, Crysis, Need for Speed, Hades, Diablo, Amnesia, etc.—, así como los exclusivos emblemáticos de la Gran N —Mario, Mario Kart, Zelda, Splatoon, Pokemon, etc.—. Además, hay que tener en cuenta que las limitaciones gráficas realmente no son un problema en Switch puesto que jugar sin depender de la TV vale dicho sacrificio técnico que corre a 30 FPS, y a poco que vayas jugando, te darás cuenta de que lo que pierdes no es tanto como parece en un principio, y más cuando te percates lo genial que es poder llevar tus juegos contigo a cualquier parte. Eso directamente no tiene precio.

