
¿Cómo empezó todo esto? Esa es la pregunta que nuestros dos protagonistas se hacen al caer por fin en la cuenta de que lo que creían que no había sido más que una mera coincidencia acaba desvelándose como los cimientos de una peligrosa cercanía que ambos prometen no romper sacrificando las ya de por sí frágiles relaciones que los retienen de dar rienda suelta a los profundos deseos que, según transcurre el film, van proyectándose con mayor claridad, hallando su cúspide cuando permiten que sus manos salten esa barrera para acariciarse con el mismo tacto de una pareja de amantes, uniendo por escasos segundos el destino de ambos más allá de la amistad o sensualidad, antes de despedirse por última vez.
Esa es la imagen que mejor define a "In the Mood for Love", la cinta de Wong Kar Wai que hace una semana celebraba los veinte años desde su estreno, el verse atraídos hacia una nueva aventura que por razones obvias pueden emprender, pero no culminar, aún a pesar de la pena interior que les asola por culpa de un marido ausente y una esposa empeñada en hacernos creer que lo último en lo que piensa es en estar del lado de un Tony Leung magistral, adjetivo con el que también queremos resumir la interpretación de Maggie Cheung, ambos capaces de al mismo tiempo esconder esa réproba soledad bajo sonrisas que comparten con sus vecinos y manifestándola cuando sus figuras engullen la escena, lágrimas que enternecen al corazón porque es imposible no compartir con ellos ese pesar.
Además de sendas intervenciones, el cineasta de Shanghái se toma la molestia de deleitarnos con una puesta en escena deliciosa, en la que destacan los tonos carmesíes para esos pequeños momentos en las que Mo-wan (T. Leung) y Li-zhen (M. Cheung) logran evadirse de su mustia rutina en la habitación del hotel que deciden compartir por iniciativa del primero, mientras que para todo lo demás a excepción de los minutos finales, esa viveza cederá el paso a colores más tenues e incluso oscuros, jugando un papel importante las sombras y sus reflejos muchas veces al caer la noche. Y que sería de ese bello diseño de producción sin los acordes del tema principal de la película que corre a cargo de Shigeru Umebayashi. Ya dejó ver Kar Wai con "Chungking Express" (1994) que le basta una pista sonora o dos para insuflar de vida a sus filmes, ahí tenemos el fantástico uso tanto a nivel de edición como de guion del California Dreamin’ de The Mamas & the Papas. Pero en el caso que nos concierne, la voz pasa a un segundo plano para darle todo el protagonismo a un tema instrumental que unido al slow-motion con el que comparte presencia en pantalla, da lugar a unas estampas que, a pesar de repetirse con cierta frecuencia, son del todo sensacionales.
Wong Kar Wai ya era antes del año 2000 un director al que los premios avalaban su calidad y proyección, y con "In the Mood for Love", no solo mantiene ese pulido bagaje emocional con el que ya sorprendió al presentar "Happy Together" (1997), sino que se supera así mismo creando una obra atemporal y, posiblemente, por la que siempre se le recordará y por la que al cine chino sin duda se le debe dar una oportunidad.
Puntuación: 9/10

