Después de cuatro años sin nuestra ración anual de viseras e intriga por parte de una de las sagas ya clásicas del cine de horror, Saw: Spiral llega para paliar ese hambre a la vez que intentar reflotar la marca con una dirección más fina y un guión que busca mantenernos al filo de nuestro asiento con una trama correctamente elaborada y que sabe ir atando cabos a lo largo de sus noventa minutos de duración, para la satisfacción del espectador.
Esta novena entrega en la saga nacida de la mente de James Wan y Leigh Whannell, ha sido concebida por el mismísimo Chris Rock, fan declarado de estos filmes, quien decidió escribir su propia historia enmarcada en el universo de Jigsaw y llevarlo a las oficinas de Lionsgate, la productora, que no tardó en darle el visto bueno al proyecto. Este dato es importante porque si hay algo por lo que destaca esta cinta un poco por encima en comparación con sus hermanas, es la brutalidad de sus muertes, hecho que delata a esa persona que tras las cámaras sabía muy bien lo que tanto éxito ha brindado a esta antología y lo que el espectador medio de Saw más quiere ver, e hizo hincapié en que fuera así.
Esto implica dos cosas, que Saw: Spiral siga siendo una proyección no apta para todos los estómagos, y un ligero escalofrío que poco a poco se va disipando en cuanto a si todo lo no relacionado directamente a la explicitad de los crímenes estará a la altura de lo que ya hemos visto en las otras ocho películas de la saga, ese suspense por saber quién está llevando a cabo este macabro juego y sus motivos para hacerlo. Como hemos dicho, esa sensación no dura mucho porque con el devenir de los acontecimientos, descubrimos que ante todo, el guión se toma la molestia de darle peso a esas preguntas que hemos comentado, necesarias para mantener nuestra atención de principio a fin.

Además de esto, destaca el buenhacer interpretativo de Rock, comediante consagrado al que no le bastaba con hacer de guionista, dentro de este género como el detective Zeke Banks, cuyo fondo narrativo nos hace empatizar con él a la vez que ayuda a que los personajes con los que interactúa también acaben por ganarse nuestro aprecio, en especial William Schenk (max Minghella), Angie Garza (Marisol Nichols) y Samuel L. Jackson (Marcus Banks), este último haciendo de padre de Zeke y protagonizando un final épico que no dejará indiferente a nadie.
En relación al apartado puramente técnico, el director Darren Lynn Bousman, que ya dirigió las tres primeras secuelas de Saw, en esta ocasión hace a un lado la naturaleza indie de bajo presupuesto del pasado para sacarse de la manga una película que se ve bien —durante los dos primeros tercios— y con unos efectos especiales muy gráficos que encumbran la originalidad de las trampas y que harán las delicias de los fans. Por otra parte, la banda sonora se ha adaptado estupendamente a la historia que se quiere contar con algunos temas de hip hop que pegan a la perfección con nuestro protagonista, además de saber guardarse lo mejor para el final, y eso es todo lo que diremos al respecto.

Ante todo, Saw: Spiral no es solo una entrega más dentro de esta colección de películas, sino que se trata de una visión diferente de lo que puede ofrecer este universo en el que la figura de Jigsaw ha marcado a la población, manteniendo la esencia de lo que hizo triunfar a esta saga al mismo tiempo que presenta a nueva serie de personajes que deben frente a una despiadada realidad de la que no pueden escapar, a no ser que paguen un precio demasiado alto.
Nota: 8 / 10
¿Habéis visto Saw: Spiral?, ¿qué os ha parecido? Hacédnoslo saber en los comentarios ;)

