Cuando todos presagiábamos una nueva catástrofe del Barça de Koeman cayendo en los cuartos de la Copa del Rey frente al Granada, al que hace unas semanas ya ganó por cuatro goles a cero, el ímpetu de Griezmann le dio una nueva vida al equipo provocando que el encuentro fuera a la prórroga, donde finalmente se impusieron los blaugrana con tres tantos más por uno del conjunto nazarí, elevando la cuenta goleadora a ocho (3-5) en un partido de lo más loco a partir del minuto ochenta, un correcalles que podría haber echo caer la balanza del lado de cualquiera de los dos, sobretodo con la última acción dentro del tiempo reglamentario que Luis Suárez (delantero colombiano del Granada) falló, chutando el balón rozando la madera de la portería de Ter Stegen después de que los catalanes consiguieran lo que parecía imposible, igualar la eliminatoria en cuatro minutos a falta de dos de que concluyera.

Antes de nada, debemos reconocer que las sensaciones que ayer el FC Barcelona transmitió en los diez minutos finales y durante la prórroga nos recordaron a las del último año de Luis Enrique cuando le tocó remontar al PSG en Champions. Salvando las diferencias en cuanto al estatus de ambas plantillas rivales (sabemos que no puede haber comparación), la reacción del equipo culé sí resultó ser similar a la de entonces, con unos jugadores que en cuanto vislumbraron un haz de luz, dieron todo por completar el trabajo antes de que los titulares de los medios se llenaran de calificativos humillantes, empezando por un Griezmann que no quizo dar por perdido aquel balón aéreo de Messi en el ’88 y que asistió con la cabeza a Jordi Alba solo unos minutos después. Para momentos así el Barça lo fichó, para que cuando Messi no pueda tirar del barco solo, otro jugador tome al toro por los cuernos para enderezar la situación. Ayer demostró lo que se le venía pidiendo desde hace tiempo, ahora tocará ver si mantiene esta racha con la que ha empezado 2021.
Por su parte, Jordi Alba también estuvo de dulce en ese final apoteósico y posterior prolongación, haciendo del carril izquierdo el talón de Aquiles del Granada desde el cual logró el pase del 2-3 y marcar el 3-5 con una volea a pase (con el exterior) de Griezmann, otra vez, sensacional. El tercer jugador (no en discordia) destacado de la noche volvió a ser Frenkie De Jong, quien se mantuvo firme en su cita con el gol con otro más para dar la vuelta definitivamente al marcador haciendo el 3-4 después de un rechace del portero rival a tiro de Messi.
La plantilla se abrazó, hicieron piña y se felicitaron como hace unos días vimos contra el Athletic. Sonrisas que por momentos logran que el aficionado siga creyendo en ellos, en su calidad, en su ambición, en que esta temporada no terminará en blanco como la anterior y que si todos se apoyan los unos a los otros y ponen de su parte como vimos ayer, cualquier cosa es posible, incluso ganar al PSG en la Champions o superar al Atlético de Madrid en la tabla de La Liga Santander. Ahora mismo parecen decididos a llevarse la Copa del Rey, ¿se atreverán con todo lo demás?



Ya veremos amigo, el Barça ya ni se parece a lo que era hace pocos años. Con suerte puede que lo consigan... 😎