
Pocos dudaban de que el equipo dirigido por Carlo Ancelotti no ganaría la final de la Champions 2022 después de la épica vivida en cada uno de los partidos disputados en el Santiago Bernabéu durante las eliminatorias de la máxima competición europea. Tras las remontadas a PSG, Chelsea y Manchester City, el Liverpool no pasaba de ser más un escollo que un obstáculo real para el conjunto blanco cuya afición, y se notaba en el ambiente, ya se veía triunfante desde los mismos primeros minutos del encuentro.
Conseguida la gesta y celebrado el título en el campo del Stade de France, llegó el momento que todos los aficionados llevaban esperando desde que se concentraran hacen ya tres semanas tras conquistar su trigesimoquinta liga en la plaza de Cibeles. Esta ocasión merecía algo más especial puesto que la temporada ha llegado oficialmente a su fin y no quedan más partidos por disputarse. Además, jugadores como Marcelo, Isco o Bale se encuentran frente a sus últimos días como jugadores blancos por lo que, ¿cómo no se iba a aprovechar el momento para tirar la casa por la ventana y celebrar ambos trofeos como es debido?
La procesión blanca partió del Bernabéu hasta la Catedral de la Almudena como es tradición, para ofrecer los títulos a la patrona de la capital madrileña. Acto seguido, el autobús del Real puso rumbo a la Plaza de Sol, donde el protocolo requería que el club alzase la copa europea junto a Isabel Díaz Ayuso en un acto oficial que destacó por cómo se le hacía entrega de una miniatura que ella levantó con pasión, delatando una vez más su pasión por el equipo de Chamartín. Lo mismo se intentó más tarde con José Luis Martinez-Almeida, colchonero confesado, pero lo único que se recibió a cambio fue una puya directa a Courtois tras su desafortunado comentario previo a la final en la que se dejaba claro que “ahora se encuentra en la lado bueno de la historia”, no como en el 2014 cuando, como jugador del Atlético de Madrid, perdió la final de la Champions frente al Madrid al que ahora defiende a capa y espada.
Con los deberes hechos, llegó el momento de dirigirse a la Plaza de Cibeles, donde esperaba una multitud rebosante de felicidad y todavía extasiada por el logro que supone doblar en Copas de Europa al segundo equipo más laureado de todo el viejo continente, el Milan.
Una hora de retraso no supuso problema alguno para unos hinchas que no cesaban de cantar, gritar, saltar, alzar sus bufandas al viento… Todos los allí presentes estaban dispuestos a esperar lo que hiciera falta para recibir a unos jugadores que una vez llegaron, pudieron sentir el calor de su público en una sonora bienvenida que les llevó a dar una vuelta de honor alrededor de la famosa estatua, dejando claro que los éxitos conseguidos han sido en parte gracias a todos los aficionados allí presentes y los que desde cualquier parte del mundo, han estado apoyando al conjunto blanco tanto en los malos como en los buenos momentos. La celebración culminó con Marcelo, capitán y leyenda blanca, besando a Cibeles, rodeando su cuello y frente con una bandera y bufanda blancas respectivamente y levantando la Orejona delante de miles de personas que entonaron al unísono el clásico “We Are The Champions” de Queen.
Con el listón así de alto, todavía quedaba la última parada, el Bernabéu. El único adjetivo qué podemos utilizar para calificar lo vivido dentro del feudo blanco es ES-PEC-TA-CU-LAR. Desde el juego de luces y sombras gracias a un sistema de iluminación de primerísimo nivel, hasta la entrada de cada uno de los componentes de la plantilla blanca, ver a Carleto cantar el himno de la Décima o presenciar la segunda vuelta de la jornada, ahora a pie y frente a unas gradas entregadas, todo resultó un espectáculo digno de un campeón, y es que no hay más que podamos decir acerca de ello, solamente pediros que disfrutéis del metraje grabado.
El Real Madrid es un equipo campeón, de eso no hay duda, pero ante lo vivido ayer tanto fuera como dentro del estadio, uno no puede más que quitarse el sombrero y reconocer que dan ganas de volver a vivir una noche así de nuevo. Esperemos que cuando las obras del Bernabéu finalicen y todas las novedades que traerán consigo estén disponibles para su uso, podamos disfrutar una vez más de la grandeza de este equipo, incluso si no se es aficionado del Real Madrid.

