
En una temporada marcada por las consecuencias de la pandemia del Covid-19, que afectaron al mercado de verano, la llegada de refuerzos de relumbrón y al primer mes de competición con muchos partidos aplazados a causa de quienes aún descansaban tras sus correspondientes duelos europeos, la mayoría de equipos de fútbol ha tenido que adaptarse a una nueva realidad que en estas últimas semanas, está dejándonos a los aficionados boquiabiertos, y no por unas jornadas de infarto en las que los equipos que se juegan el título de liga —Atlético, Barça y Madrid— estén deleitándonos con jornadas para enmarcar y un rendimiento digno de campeón, sino por todo lo contrario, cuando cada uno de ellos tiene la oportunidad de al fin echarle el guante al título, parece no querer aprovecharla pidiéndoles humildemente a los otros contendientes que se hagan con el premio.
Este hecho lo pudimos comprobar en su máxima expresión hace dos semanas cuando el equipo azulgrana, después de ganar la Copa del Rey y en una dinámica completamente positiva y ascendente, perdió frente al Granada el partido que les hubiera dado la oportunidad de usurpar el primer puesto de la competición nacional al Atlético y, por primera vez en meses, ser primeros en la tabla. Pero como no todo podía ser tan fácil, el conjunto dirigido por Ronald Koeman decidió que lo mejor era darle más emoción a este ya poco intrigante torneo y darle la oportunidad a los de Simeone de seguir soñando con alzar el trofeo en la Fuente de Neptuno así como una mano al Real Madrid para seguir vivos en su lucha por el trofeo. Pero es que ni con esas.

Este fin de semana que ha pasado estaba llamado a ser el más apetecible en cuanto a lo que fútbol español se refiere puesto que dos partidos en concreto enfrentaban a los cuatro equipo en puestos de Champions y que —incluyendo al Sevilla— más posibilidades tienen de ser campeones. Por un lado, el duelo Barça vs Atlético les daba otra oportunidad a los catalanes de ponerse por delante de los del Cholo a la vez que a estos últimos, dejar a uno de sus rivales directos herido de muerte, pero para sorpresa de todos, el encuentro acabó con un soporífero 0 a 0 que deja todo igual que hace siete días. Peor es lo que pasó anoche con el Real Madrid, único beneficiado de esas tablas en territorio culé puesto que si ganaba al Sevilla en Valdebebas, dependería de sí mismo durante estas próximas tres jornadas para ganar La Liga Santander, pero al igual que culés y colchoneros, la plantilla de Zidane parecía no estar por la labor de auparse a la cima de la clasificación con un planteamiento táctico que el Sevilla supo aprovechar para ponerse dos veces por delante en el marcador, y que solo un rebote sobre Hazard en el minuto 94 evitó que la noche acabara en tragedia para el Madrid.
En definitiva, esta temporada evidencia una cosa, los jugadores de estos equipos parecen haber perdido la ambición de antaño, dejándose puntos a diestro y siniestro cuando más los necesitaban y olvidándose de lo que significa la perseverancia, con un estilo de juego nada definido que una semana vale para ganar pero que a la siguiente no les sirve ni para pasar de un empate (o perder) ante conjuntos con presupuestos humildes. De ahí que ahora mismo los puntos del Atlético para ser primero sean unos míseros 77, mientras que para Real Madrid y Barcelona, segundos y terceros respectivamente, 75 a falta de tres jornadas más por disputarse. ¡Qué lejos quedan ya aquellas ligas que se ganaban rebasando las marcas de los 100 puntos!
¿Quién creéis que ganará La Liga Santander?, ¿qué os ha aprecido la temporada en general? Hacédnoslo saber en los comentarios ;)

