
Así es, el título que precede a esta noticia no es falso, lo que acaban de leer vuestros ojos es completamente cierto, Microsoft, encabezada por Phil Spencer, aún se guardaba un as bajo la manga tras la conferencia que Sony dio hace unos días y con la que parecía acaparar las portadas de todos los medios de entretenimiento de aquí al lanzamiento de las consolas de nueva generación. Ésta carta por valor de 7.500 millones de dólares podría valerle a los de Redmond una ingente cantidad de ventas a largo plazo pues no solo se hacen con una empresa (ZeniMax Media) dueña de IPs clásicas de la industria del videojuego, sino de sagas que a día de hoy siguen cosechando un éxito rotundo a nivel global y de crítica.
Dentro del conjunto de desarrolladoras que conforman a ZeniMax, el gran bombazo es sin duda Bethesda Softworks, autores de marcas como The Elder Scrolls, Fallout o el futuro Starfield, que ahora pasará a formar parte del colectivo Xbox Game Studios, así como ID Software (Doom), Arkane Studios (Dishonored y Prey), Machine Games (Wolfenstein) y Tango Gameworks (The Evil Within). Sin duda una serie de franquicias de las que Microsoft puede sacar mucho jugo teniendo en cuenta que por ejemplo el último juego de Doom llegó a vender la friolera de 3 millones de unidades "digitales" solo durante los apenas once días que separaron su lanzamiento (día 20) con el fin de marzo, y qué decir de The Elder Scrolls, cuya última entrega singleplayer, Skyrim, sigue generando lucro nueve años después de su lanzamiento original.
En cuanto a juegos como Deathloop o Ghostwhire Tokyo, los cuales pertenecen a Arkane Studios y Tango Gameworks respectivamente y estaban previstos como exclusivos de PS5,, esto se mantendrá así puesto que el acuerdo con Sony prevalece al haberse producido esta compra después de firmarse los contratos pertinentes.
Cuando todos nos habíamos hecho a la idea de que guerra por la nueva generación no había hecho nada más que empezar, Microsoft se adjudica el primer gran bombazo de la temporada. Tocará ver cómo afectará en las ventas esta adquisición histórica y qué pasará con The Elder Scrolls 6 y Starfield, juegos a los cuales les restan todavía unos años de desarrollo pero que nada más ser anunciados hace dos años habían generado unas altas expectativas entre la comunidad videojueguil. ¿Serán ahora exclusivos de Series X y S? No lo sabemos.
Escribid en los comentarios vuestra opinión acerca de este movimiento y sobre lo que creéis que pasará con las grandes marcas que ahora pertenecen a Microsoft.

