La trayectoria de un actor no siempre es un camino de rosas, y más para quienes llevan en el negocio de la actuación el mismo tiempo que lo lleva nuestro querido Nicolas Cage, el cual en los últimos años ha visto como su filmografía se ha dio llenando de cintas que para muchos, han significado los primeros clavos en el ataúd de una carrera que parece haberse estancado en la producción de películas independientes de calidad cuestionable pero que no dejan indiferente a nadie, véase Mandy (2018) o Colour Out of Space (2019), por poner un par de ejemplos a los que, aunque les lluevan las críticas, echamos un capote y os recomendamos ver únicamente por el placer de disfrutar de un Nicolas Cage desatado.
Dicho ello, ¿por qué El Insoportable Peso de un Talento Descomunal resulta la excepción de esta infame tendencia? Muy fácil, porque no hay nada mejor que disfrutar de este actor… interpretándose a sí mismo. Así es, el último trabajo de Tom Gormican nos ofrece la mejor actuación de Cage en años dado que no es que solo haga de sí frente a la cámara, sino que el director y guionista ha sabido muy bien sacar lo mejor del Nicolas Cage caricaturizado en la era de los memes para convertir al personaje del filme en una reimaginación apodada Nick Cage, que se encuentra en el ocaso de su trayectoria y al que ya no le llueven papeles como antaño mientras que aquellos por los que lucha, escapan a sus manos. Con este punto de partida, la trama reúne al frustrado actor con Javi (Pedro Pascal), un adinerado fan que está dispuesto a pagarle un millón de dólares por la simple tarea de pasar junto a él su cumpleaños.

No ahondaremos más en la historia puesto que merece mucho la pena adentrarse en esta película sabiendo lo justo, pero lo que sí podemos decir es que la pareja protagonista es de esas colaboraciones que no sabíamos que necesitábamos, porque sí, Nicolas Cage y Pedro Pascal forman un tándem tan perfecto y equilibrado que el filme gana enteros solo por el tiempo en pantalla que estos dos intérpretes pasan juntos. En primer lugar, porque se crea una afinidad tan natural y rápida entre ambos que no puedes más que pedir más raciones de diálogos, y en segundo lugar, porque Javi no deja de ser un fan de Nick Cage que idolatra al actor tanto como nosotros y no se muerde la lengua a la hora de querer rescatar al Nicolas de tiempo atrás, aquel que solapaba taquillazos como Cara a Cara o La Roca con cintas más centradas en la evolución de sus personajes como Leaving Las Vegas, que le valió el Óscar a Mejor Actor en el año 1995.
La película hace un buen trabajo no centrando la hora y cuarenta de metraje en la evolución del dúo estrella y sí añadiendo al mix diferentes personajes y situaciones que permiten al guión jugar constantemente con la faceta metalingüística del relato. Entre Nick y Javi, ambos fanáticos del cine, se desgranan las características que hacen de una película una obra de arte o un mero blockbuster, y el propio filme no rehuye al usar esas mismas conclusiones para sí, lo que da lugar a unas cuantas risas garantizadas cuando ficción y realidad chocan.

En definitiva, es un orgullo volver a disfrutar de Nicolas Cage en una cinta hecha a medida que no solo busca las cosquillas de quienes se han acostumbrado al actor pasado de frenada, que también —no nos engañemos—, sino que a la vez se esfuerza en que veamos más allá de la fachada, que descubramos al hombre que se esconde detrás de esos míticos roles —aunque no se trate de un reflejo realista—, de una manera menos introspectiva que en Birdman (2014), con Michael Keaton, pero sí más indulgente, permitiéndonos pasarlo bien y soltar una que otra carcajada en el proceso.
Puntuación: 10 / 10


Otra muy buena crítica de una peli bastante atrevida, incluso para Nicolas Cage 😁 … me la voy a ver así que salga en mi ciudad.