
Hace ya un par de semanas desde que pudiéramos disfrutar en los cines del tercer capítulo en la franquicia mágica Animales Fantásticos, la cual a pesar de una tumultuosa producción que se vio afectada por la pandemia del Covid-19 así como por el polémico despido de Johnny Depp a raíz de las declaraciones por agresión de su ya ex mujer Amber Heard, ha logrado traer de vuelta la afición por la magia y la hechicería que tantas pasiones ha levantado entre el público de la saga Harry Potter con un film que mejora en casi todos los aspectos al anterior —empezando por una magnífica interpretación de Grindelwald por parte de Mads Mikkelsen, sucesor del malogrado Depp—, y que con su conclusión, nos deja claro por dónde irán los tiros en una futura cuarta entrega.
Aún así, los problemas para la Warner Bros parecen no encontrarse actualmente en lo bien que la cinta lo haga en cuanto a recaudación, sino en el par de altercados de los que un miembro del reparto ha sido protagonista en el último mes, los cuales le han llevado a pasar ya en dos ocasiones por comisaría. Hablamos concretamente de Ezra Miller, quien en la cinta interpreta a Credence Barebone o, como así es revelado en la anterior película, Aurelius Dumbledore, “hermano” secreto del icónico director de Hogwarts, a la par que a Barry Allen / Flash dentro del universo cinematográfico de DC, personaje que está llamado a ser uno de los grandes alicientes de las salas de cine durante el verano del año próximo.
El actor de 29 años es uno de los activos más importantes para la compañía puesto que su rol dentro de las dos franquicias no se limita al de un personaje secundario al que en cualquier momento se le puede poner punto final a su arco narrativo. Ambas caracterizaciones suponen piezas destacadas de las respectivas historias de las que forman parte, por lo tanto uno cabría esperar que a pesar de su juventud, Miller daría el tipo no solo por sí mismo o su carrera dentro de la industria del cine, sino por el trabajo de las personas que han sacrificado su tiempo por llevar a buen puerto dos proyectos que definen el calendario de un gigante como lo es la Warner.
No estoy aquí para atizar al joven intérprete, pero no puedo más que reflexionar acerca de en qué estarán pensando ahora mismo los directivos de la compañía después de que en apenas tres semanas, Ezra Miller haya terminado la noche de la misma manera, en el calabozo de una comisaría. En primer lugar, una pelea dentro de un bar cualquiera, hecho que a pesar de la vergüenza que pueda producir al leerse en las primeras páginas de los medios, no creo que se le deba dar más bombo del que merece; pero…, y aquí viene lo gordo, ¿arrestado por allanamiento de morada y agresión? Pues sí. Según relatan las autoridades, en la madrugada de ayer, el actor entró sin permiso en una propiedad privada y una vez la dueña le pidió que abandonara el lugar, éste cogió una silla y la lanzó contra la pobre mujer, quien, acabó con un corte en la frente.
Nada más publicarse el arresto por el primer hecho, muchos rumores recorrieron las redes que aseguraban que Warner Bros estaba planteándose el despido de Ezra Miller, un runrún que la propia empresa zanjó asegurando de que no iban a tomar medidas tan drásticas en contra del actor. Eso dijeron hace unos días, pero la cuestión ahora es, ¿deberían comenzar a pensar en tales acciones antes de que sea demasiado tarde después de lo ocurrido ayer? Pero aquí viene el problema. Una vez se decidió prescindir de Johnny Depp para el rol de Gellert Grindelwald, la masa social se manifestó a través de Internet pidiendo explicaciones, y a peor fue la situación cuando se anunció que Mads Mikkelsen sería la nueva encarnación del villano. El artista danés tuvo que incluso cerrar sus perfiles ya que la cantidad de comentarios ofensivos era insostenible.
Con este ejemplo, solo quiero dejar patente que la elección de finiquitar la relación con un actor con el que ya se ha trabajado y al que ya se tenía en mente para futuras apariciones tanto en filmes en solitario, cameos o series de TV, no puede tomarse tan a la ligera. Al fin y al cabo, los blockbusters viven de la comunidad de espectadores que se genera alrededor de sí, y más si cabe si hablamos de una franquicia con tres películas a sus espaldas como lo es Animales Fantásticos, o las múltiples cintas que el universo DC va a buscar dar lugar de aquí en adelante, y a eso le debemos sumar la gran expectación que ambas generan.
Por eso mismo me pregunto, ¿puede una sola persona poner en peligro el futuro próximo de una compañía entera? En este caso, Ezra Miller está dando todas las razones para, en términos actuales, ser “cancelado” por la industria con un comportamiento repudiable e injustificado, pero la Warner Bros sabe muy bien que no puede permitirse otro caso como el de Johnny Depp, y peor si ello significa cortar por lo sano en las dos marcas más importantes que ahora mismo atesoran. Antes de que desde las oficinas de la Warner se tome una decisión, toca plantearse dos cuestiones, ¿cuál sería la reacción del público ante una medida así?, y en segundo lugar, ¿es correcto seguir contando con un actor que de un momento a otro podría volver a protagonizar titulares de este tipo? No me gustaría estar en el pellejo de a quien le toque decidir, pero de una cosa si estoy seguro, el tiempo corre en contra de ambos.

